5 de enero de 2013 | By: Leonardo García.

Chevige Guayke

“En cualquier tiempo        en cualquier siglo
Quien quiera hallarme
sólo tiene que buscarme en Krepuscolía
sólo tiene que volverse atardecer
y sobre todo        tristeza”.



Chevige Guayke (Krepuscolía, Nueva Esparta, 1944). Poeta y narrador. Ganador de los siguientes premios: “Concurso de Cuentos del Nacional; Concurso de Cuentos “Teresa de la Parra” y Bienal de Poesía “Aquiles Nazoa”. Entre sus obras más destacadas figuran: Difuntos en el espejo; Historia que se Cuentan Solas; Sic Transic Gloria Mundi; Cantinflario; Cuaderno Clandestino del príncipe Ateñupalemzah; Solíngrimo; Paique y otros Relatos; Karbhoro es un Lugar Verosímil; Obituario; Salcolía; Faltrikera y otros Bolsillos; Filípica; Edad Subterránea y Krepuscolía.






Chevige Guayke
(1944)


Krepuscolía
(2007)


Soledumbre


-1-

Yo
rostro acuoso
mineral
calcado en la duda de un reino vencido
sombra perdida
en el inagotable silencio de los sueños
en la imantada ventrecha de la muerte.



-5-

No estará el trapecio
cuando intente mi último salto.




-9-

En mí habitan
las bestias que me acechan.




-36-

La próxima vez que nazca
-si es que llego a morirme-
haré todo lo posible
par no ser inmortal.




-50-

Me abandoné
me dejé solo.




-51-

Sólo existe el camino
Por el cual me voy…




-52-

Soy el otro yo
de ese sol que muere en mi horizonte.




Crepuscudumbre


-57-

Kréspulo es el feérico nombre de mi infancia.




-63-

Krepuscolía no es recuerdo
                        no es memoria
es un puerto en mí
es un lugar conmigo.




Casadumbre


-78-

En cualquier tiempo        en cualquier siglo
Quien quiera hallarme
sólo tiene que buscarme en Krepuscolía
sólo tiene que volverse atardecer
y sobre todo        tristeza.




-80-

Asilo de sombras
de dioses en retiro

(uno:
monte
pereto
espejo de hielo)

En destino de zamuro
las memorias       el corral
el perro                       todo.      

(uno:
en la ruina
rastro de duende)

            Casadumbre.




-81-

Mi lugar es la ausencia.




-91-

La mujer deshabitó la casa
y ahora podrá regresar
sólo cuando yo la recuerde.




-92-

Es el salitre devorando todo
devorando esas paredes
devorando la casa
que uno llega y desconoce la casa…
Es el salitre como un duende
en todas las paredes
diluyendo los recuerdos
abriendo heridas adentro
                         ahí mismo en la memoria…




-99-

Esa puerta cerrada es
como la última palabra de la muerte.




-107-

Bueno
ya terminó la historia
me alejo definitivamente de esa puerta gris
de esa puerta cerrada
Rita se fue en mudanza de muerte
y Chuma en mudanza de casa.
No toquen          no llamen ahí
ya no hay quien abra
quien hable de la vida.




-108-

No llamaré silencios.
ni yo mismo saldré
a ver quién soy.
Adiós.



Nota:
Los textos fueron extraídos del libro Krepuscolía, de la editorial Sistema Regional de Imprentas-Anzoátegui-Venezuela.


Krepuscolía
Chevige Guayke
Sistema Regional de Imprentas-Anzoátegui.



Jean Paul Sartre

4 de enero de 2013 | By: Leonardo García.

Fidel Flores


“Búscame en el río
en el sitio del ánima
donde la lechuza rompe el silencio”


Fidel Flores (escritor, poeta, editor y ensayista. Nacido en el tigre-estado. Anzoátegui; 1955). Antropólogo por la universidad Central de Venezuela, en 1980. Entre sus obras más destacadas figuran: De las Manos que Parten y se Pierden; A nuestras Puertas; Poemas del Asesino; Textos de Ausencia; Remero del Adiós; Papeles del Río; Vestigios, (Antología) y Días de Azar. Entre los premios otorgados figuran: La Bienal Nacional de Literatura “Tomás Alfaro calatrava”, con el libro Textos de ausencia y Papeles del Río obtuvo el premio de la Bienal Ciudad de La Asunción.

Fidel Flores


Papeles del Río
(2005)



***

Tú que conoces de trenes
de fronteras que duermen al acecho del transeúnte
selvas que vuelven y nos atrapan.

Tú que habitas el recuerdo
                      la memoria de ancestrales tribus
cuentas los secretos que guardan las piedras
hierbas que traen la luz de los demonios.



***

No olvides esta ciudad.

Deja que el viento arrastre la bruma y su perfume
ya vendrán los barcos
                                                      aguárdalos.

Traen noticias de desconocidas aldeas
tierras envueltas en luces
donde flota tu nombre.



***


El mar es esta calle
                                            aquí
la eternidad son grandes pisadas
                                                                               el silencio.

Vivimos la historia entre árboles
                                           pretendiendo candelas.


Esta calle es el puerto de donde zarpan nuestros veleros
lejanos papeles
                                 serenos
           sin anclas.

Aprendices de palabras que nos abrazan
y no hay ciudad
           únicamente esta calle
           largo camino que nos navega.



***


Las fechas se pierden en el agua

                                           Río que en sal te diluyes
te vuelves gaviota
pez vela.



***


Tus aguas vuelven
                                           daga infinita
remolino
                      juegos
                                     trampas
aromas de tempestad.



***


Aquí
          allá
                 el mismo silencio.

No
no hay viento ni ramajes.
Recuerdos
                                palmeras
árboles
           hojas
que arrastran la corriente
                                  hacia un mar de espanto.

Esta calle es el puerto de donde zarpan nuestros veleros

lejanos papeles
                                 serenos
           sin anclas.

Aprendices de palabras que nos abrazan
y no hay ciudad
           únicamente esta calle
           largo camino que nos navega.



***


Las fechas se pierden en el agua

                                           Río que en sal te diluyes
te vuelves gaviota
pez vela.



***


Tus aguas vuelven
                                           daga infinita
remolino
                      juegos
                                     trampas
aromas de tempestad.



***


A Chevige Guayke



Te abres paso.
espejo de agua
dulce alimento de la especie.
Ése es tu hábito cuando desciendes
cantando.

La costumbre exige antiguas cortesías
conjuro de amantes en la bruma de la noche.
Vuelve a la sal
trasciende el umbral de Babilonia
sus cuartos vacíos
buzones que temen la ausencia.



Vestigios
(Antología, 2007)



A nuestras puertas
(1986- 1989)



No habrá más que polvo


Apareces como un presentimiento
los fuegos y los mares hablan de ti
Y ese nombre que tanto te nombra
Pero yo
No doy respuestas después de muerto.



Final


Llegas
aguárdame en el acantilado
di que es la muerte
la que con su oscuro rostro
te circunda.



Nota:
Los textos fueron extraídos de los libros: Vestigios, (Antología); de la editorial El perro y la rana. y Papeles del río, editado por editores J&P. A continuación un Vídeo bajado del portal youtube.com. "Papeles del Río".


Fidel Flores

3 de enero de 2013 | By: Leonardo García.

Edgar Allan Poe


…Y la nube que tomó la forma
(Cuando el resto del cielo era azul)
de un demonio ante mi vista.


Edgar Allan Poe (escritor, poeta, periodista y crítico. Nacido en Boston-Estados Unidos de América en 1809-1849).  Renovador de la novela gótica y creador de los relatos detectivesco. Entre sus obras más destacadas figuran: La carta robada; La caída de la casa Usher; El pozo y el péndulo; El entierro prematuro; El gato negro; La Máscara de la Muerte roja; El tonel de Amontillado; El retrato Oval; La caja Oblonga; El corazón delator; Legeia; Sombra; Silencio; El Hombre de la multitud; Conversación con una Momia; El escarabajo de Oro; La verdad sobre el caso del Señor Valdemar; Los Asesinatos de la calle Morgue; Manuscrito hallado en una botella y el Cuervo.







Edgar Allan Poe


Espíritus de los muertos

(Fragmentos)


I


Tu alma se encontrará a sí misma sola
En medio de los pensamientos oscuros de
                              La piedra gris de la tumba,
Nadie, en toda la multitud, espía
Dentro de tu hora de retiro.


II


Sé silencioso en esa soledad
que no es tristeza de aislamiento, porque
                                                            Entonces
Los espíritus de los muertos que tuvieron
          en la vida antes que tú, están otra vez
En la muerte alrededor de ti; y su voluntad
Te eclipsará: quédate quieto.



Tierra de Hadas



Valles oscuros y ciénagas sombrías,
y bosques lóbregos,
cuyas formas no podemos descubrir
por las lágrimas que vierten por doquier.
Lunas inmensas allí crecen y menguan,
Otra vez, otra vez, otra vez,
en cada momento de la noche,
eternamente cambiando de lugar,
y matan la luz de la estrella
con el aliento de sus rostros pálidos.
Cerca de las doce por el reloj lunar
una más membranosa que el resto
(una clase que, en un juicio
Hallaron que era la mejor)
Baja, aún más abajo y más abajo,
con su centro sobre la corona
de la cima de una montaña,
Mientras sus ancha circunferencia
cae en simples cortinajes,
sobre villorios, sobre pasillos,
Dondequiera que pueda estar,
encima de los bosques extraños, encima
                                                       del mar.

Encima de los espíritus sobre el ala,
encima de cada cosa somnolienta,
y la sepulta completamente,
en un laberinto de luz,
Y entonces, ¡qué profunda! ¡Oh, profunda!
en la pasión de su sueño.
En la mañana se levantan
y su envoltura lunar
se está remontando por los cielos
con las tempestades cuando se agitan
como casi cualquier cosa
o un albatros amarillo.
No usan más esa luna
para el mismo fin que antes,
A saber, una tienda,
¡lo cual creo extravagante:
Sus átomos, sin embargo,
se dispersan en una lluvia,
de la cual aquellas mariposas,
De la tierra, que buscan los cielos,
-Y así bajan otra vez,
(¡Cosas nunca contentas!)-
Han traído un ejemplar
Sobre sus alas trémulas.



Solo



Desde el tiempo de mi infancia no he sido
como otros eran, no he visto
como otros veían, no pude traer
Mis pasiones de una simple primavera.
De la misma fuente no he tomado
Mi pesar, no podría despertar
mi corazón al júbilo con el mismo tono;
Y todo lo que amé, yo lo amé solo.
Entonces –en mi infancia- en el alba
de la vida más tempestuosa, se sacó
de cada profundidad de lo bueno y malo
el misterio que todavía me ata:
Del torrente, o la fuente,
del risco rojo de la montaña,
del sol que giraba alrededor de mí
en su otoño teñido de oro,
Del rayo en el cielo
cuando pasaba volando cerca de mí,
del trueno y la tormenta,
Y la nube que tomó la forma
(Cuando el resto del cielo era azul)
de un demonio ante mi vista.


Nota:
Los textos fueron extraídos de la antología poética Edgar Allan Poe. De la editorial Astri, S.A. Traducción “Marcela Testadiferro”.


Edgar Allan Poe


28 de diciembre de 2012 | By: Leonardo García.

Stéphane Mallarmé


“…abominablemente algún ídolo Anubis
con el hocico quemado como un ladrido salvaje”

Stéphane Mallarmé



La Tumba de Edgar Allan Poe


Traducción: Raúl García



Tal como en sí mismo al fin la eternidad lo cambia,
al poeta suscita con una espada desnuda
a su siglo espantado por no haber conocido
que la muerte triunfa en esta voz extraña

ellos, con vil sobresalto de hidra antes oyeron al ángel
dar un sentido más puro a las palabras de la tribu
proclamaron muy alto el sortilegio bebido
en la ola sin honor de alguna negra mezcla.

Del suelo y de la nube hostiles, ¡Oh dolor!
Si nuestra idea no esculpe aquí un bajorrelieve
con el que la tumba de Poe deslumbrante se orne.

Calmo bloque caído aquí de un desastre oscuro,
que ese granito al menos muestre siempre su borde
a los negros vuelos que el Blasfemo esparza en el futuro.




La Tumba de Charles Baudelaire


Traducción: Raúl García



El templo sepultado divulga por la boca
sepulcral de cloaca babeando barro y rubí
abominablemente algún ídolo Anubis
con el hocico quemado como un ladrido salvaje

donde el gas reciente tuerce la mecha turbia
que enjuga ya se sabe los oprobios sufridos
y alumbra huraño un mortal pubis
cuyo vuelo según el reverbero se alza

cual follaje seco en la ciudades sin noche
votivo podrá bendecir como ella volver a sentarse
contra el mármol vanamente de Baudelaire

al verlo que la ciñe ausente con temblores
esta su sombra como un veneno tutelar
siempre respiraremos aún si nos hace perecer.


Nota:
Los textos fueron extraídos de la antología Blanco sobre Negro. De la editorial Losada, Buenos aires-Argentina.



Stéphane Mallarmé 

3 de diciembre de 2012 | By: Leonardo García.

Max Erhmann


Poema del día

Desiderata: publicada en el año de 1948.
Es un poema hermoso que habla de la búsqueda de la felicidad de la vida.
Su autor fue un abogado y escritor estadounidense llamado "Max Erhmann".


Max Erhmann


Desiderata


Escucha entonces la sabiduría del sabio:

Camina plácido entre el ruido y la prisa,
y piensa en la paz que puedes encontrar en el silencio.
En cuanto te sea posible y sin rendirte,
mantén buenas relaciones con todas las personas.
Expresa tu verdad de una manera serena y clara,
y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante,
también ellos tienen su propia historia.
Evita las personas ruidosas y agresivas,
ya que son un fastidio para al espíritu.
Si te comparas con los demás,
te volverás vano y amargado
ya que siempre habrá personas más grandes
o más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos, lo mismo que de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera,
por humilde que sea, pues es un verdadero tesoro
en el continuo cambiar de los tiempos.
Maneja tus negocios con precaución,
porque el mundo está lleno de trampas.
Pero no permitas que eso te ciegue para ver la virtud que existe,
mucha gente lucha por nobles ideales,
y en todas partes la vida está llena de heroísmo.
Sé tú mismo, especialmente no finjas el afecto.
Tampoco seas cínico en el amor, pues
en medio de todas las arideces y desengaños,
el amor es tan perenne como la hierba.
Escucha atentamente el consejo de los años,
rechaza cuidadosamente a las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu para que te proteja en las
adversidades repentinas, y no te confundas con las fantasías.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Bajo una sana disciplina, sé justo contigo mismo.
tú eres una criatura del universo, no menos que los árboles y las estrellas.
Tú tienes derecho a existir, y sea que te resulte claro o no,
sin duda el universo marcha como debiera. Por lo tanto,
mantente en paz con Dios, cualquiera que sea tu idea de él,
y cualquiera que sean tus trabajos y aspiraciones.
Mantén la paz en tu alma en la ruidosa confusión de la vida.
Aún con todas sus farsas, penalidades y sus sueños fallidos,
el mundo es todavía hermoso. Sé cauto y esfuérzate por ser feliz.


Max Erhmann / Desiderata


14 de noviembre de 2012 | By: Leonardo García.

Francisco Arévalo


“Me aparentaré a Prometeo por un instante
cargando las pesadas cadenas de este siglo”


Imagen tomada del Blog teresaeneltiempo.blogspot.com
Francisco Arévalo, poeta y narrador. Nacido en San feliz, estado Bolívar en el año 1959. Entre sus obras publicadas se encuentran: Brotes, (1989); Siempre Áspero, (1993); Nadie me reina en estos parajes de hormigón, (1993); Sur, (1995); Alcoholes de otra iglesia, (1996); Textos para Insomnes, (1997); El libros de las piedras, (2001); Agrio de colmenas, (2001); Algo más que Baladas agridulces, (2004). Y entre sus premios y reconocimientos podemos mencionar: Premio de Poesía Fundación La Salle, (1988); Bienal Alejandro Natera, (1990); Premio de Narrativa Bienal Nacional Eduardo Sifontes, (1997); Premio FUNDARTE, (1997); Premio FLASA de Narrativa, (1998); y el Premio de Poesía Bienal Nacional de Literatura Tomás Alfaro Calatrava, (2000).


Francisco Arévalo

Razones de Noctívago
(2005)


Algo Más que Baladas Agridulces
(2004)


Uno


Cruces


El astro levantó apagado
en la llama de mi castillo licencioso
Yo sin oficio definido
por la frialdad de los números
De vagar interminable
De trajinar a destiempo
Me doy a la tarea
de enderezar cruces
lejanamente dobladas
por la oscuridad de los rostros
que me rodean.



Razón del Noctívago


Cuál es el origen
de la desfiguración de la noche
Que atornillas filosos clavos
en la sienes
Cuál es el origen
de esta oscura claridad
que alberga pupilas congeladas
Donde no entra la generosidad del sueño.



El Libro de las Piedras
(2001)


Paralelas



Piedras


Sueños distantes
Cuando el amanecer es un asunto de rutina
De cenizas claras
                        Tangibles
En la punta mis ojos asomados
a la caverna llagosa que viendo siendo
esta ciudad de sonámbulos.



Alcoholes de Otra Iglesia
(1996)


Mercader


Su sonrisa agria
a usted le pesa un saco de moneda
porque usted no sabe
                                   se poesía
                                              ni de sueños
                                                           ni de pájaros



Fornicación luz roja



Ni entre rejas
ni entre piernas
               NI SOY MONJE
Yo, el estepario
que también me ha dado por escribir
en líneas de
                  SÓLO PARA LOCOS

Me embriago y con GRAN RESERVA digo:
Que no soy blanco ni negro
            Tampoco
                             BLACK
                                        &
                                        WHITE
Aunque no parezca
Digo y vuelvo a repetir
QUE ESTOY MÁS BORRACHO QUE NUNCA




Travesura


Cambié dos fósiles poemas
por el trasero sudoroso
de una rubia original

                         ¡Salud!



Sur
(1995)



Allí


sosteniendo
el rayo de la carne

Muriendo en cada contracción.




Nadie me reina en estos parajes
de hormigón
(1993)



Uno


V


Nadie me reina en estos parajes de hormigón
Zombies olorosos a fierro
metal relumbrante entre tréboles sólidos y espectrales
El correr se hace ruina
Los fantasmas quejumbrosos no me alcanzan
Estoy en el limbo de tus tragos y tus mujeres ebrias amigos
que se hunden en el huracán de sus carcajadas
Nadie me reina amigo
ni la muerte con sus cortejos de gusanos
me poblaran más no reinarán
Se atragantarán hasta mi última molécula
Estos globos con que detallo el mundo de alaridos y harapos
estallarán en sus fauces
Me aparentaré a Prometeo por un instante
cargando las pesadas cadenas de este siglo.




VII


En este reino
terminamos unos pocos
traspapelados con las sombras
los años
herrumbre con los horcones donde cuelgan
nuestro trastos de infancia.




Nota:
Los textos fueron extraídos de la antología “Razones de Noctívago” de la editorial: FONDO EDITORIAL DEL CARIBE, (1era edición, 2005). A continuación un vídeo bajado del portal Youtube.com.

Cristian Castro / Gigi D`alessio

8 de noviembre de 2012 | By: Leonardo García.

Waldo Leyva II


El que puso los dados en mis manos,
vengan por ellos.
Los echaré a rodar, pero hacia arriba.


Imagen tomada de la web@radiorebelde.icrt.cu
Waldo Leyva Escritor, poeta, narrador, ensayista, promotor cultural, profesor universitario, Periodista y actor. Nacido el 16 de mayo de 1943, en Remates de Ariosa, Remedios, antigua provincia de Las Villas que ahora pertenece a la provincia de Villa Clara, cuba. Entre sus títulos destacan: De la ciudad y sus héroes, (1974); Desde el este de Angola, (1976); Con mucha piel de gente, (1983); El polvo de los caminos, (1984); Diálogo de uno (1990); El rasguño de la piedra, (1995); Memoria del porvenir, (1999); El dardo y la Manzana, (2000); Perdono al porvenir, (2004); Agradezco la noche, (2006); De la máscara y la voz (2006). Ganador del X Premio Casa América de poesía americana. y Cuando el cristal no reproduce el rostro, (2012); Ganadora de la IV edición del Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora, 2da edición, 2012. Venezuela.



Waldo Leyva

Ganador de la IV edición del Premio Internacional
de Poesía Víctor Valera Mora, 2012 Venezuela.
con el Libro:
“Cuando el cristal no reproduce el rostro”



Cuando el cristal no reproduce
                                     el rostro

A Margarita


El inocente ojo del antílope


Un tigre salta de la piedra.
Vuela el ave que ignora la angustia del vacío.
Ciego es el pez, sus pupilas es el agua
y muere herido por el aire.


La lombriz puede ser reina de la altura
y deshacerse el árbol
en el vientre insaciable del insecto.


A la cruz del comienzo clavado sigue el hombre.
Sangra. Puede ver aún el rostro de los otros.


Ni Dios, ni ventanas azules,
ni el inocente ojo del antílope.


Todo sendero es engañoso


En algún sitio del pasado extravié la pregunta
Volver ya es imposible,
las rutas se fueron borrando
y todo sendero es engañoso


El futuro es una región tan frágil,
un espacio ilusorio por el que puedes pasar
sin darte cuenta, o detenerte justo en el momento
cuando se cierran sus puertas invisibles.
De todos modos, si te permitieran volver,
No te sería dada la pregunta inicial.
Y si llegaras al porvenir remoto,
confundirías las respuestas.


El espacio que habito


Donde el émbolo tiembla


No puedo desprenderme de esa punzante sensación de soledad que
Provoca la noche. El tren se ha detenido y yo a su lado sin una mano que me salve.
Mis ojos están fijos en el espacio donde el émbolo tiembla. Es mi primer
Recuerdo, mi primera muerte y resurrección. Bufa el tren. Lo único sólido del
Planeta es el espacio que ocupan mis pies de cuatro años. Mi madre debe
llorar de nuevo en algún sitio sin saber que muero. Se marcha el tren. Mis
ojos van y vienen con el émbolo.


No sé si quiero hojear en mis recuerdos


En la dorada luz, breve, de octubre



I


Era la luz un juego de guitarras
y era tu cuerpo música, desnuda
dormías en la hierba, qué menuda
barca de sueños, anclada y sin amarras.
El mar rizaba el viento. Con sus garras
deshechas en la costa, sollozaba
como un hombre que muere. Destrozaba
ese llanto del mar, pero quien puede
renunciar a ese sueño que concede
sólo una vez la vida, y yo soñaba.



II


Nunca supe que el tiempo se detuvo,
si yo era el tiempo exacto, detenido;
si existí antes de verte, sí he vivido
después que ya no estás. ¿Acaso hubo
una mujer desnuda, que mantuvo
por un instante detenido el mundo?
¿Quién puede responderme? ¿Fue un segundo?
¿Realmente fue un segundo? ¿Puede acaso
ese puñal tan frágil, de un zarpazo,
esconder su metal en lo profundo?



III



En la dorada luz, breve, de octubre,
cuando el aire es un sueño, cuando quiere
detenerse la tarde, cuando muere
hecho un rumor el verde, cuando cubre
cierto violeta el mar y se descubre
la música tenaz, salgo a buscarte;
mi cuerpo es sólo cuerpo para hallarte,
se deshace en el viento, se hace tacto
para fundar tu cuerpo. Tengo un pacto
trazado con la muerte: hasta encontrarte.


Cuando el cristal no reproduce
                                     el rostro

Monólogo final



La oscuridad tiene su olor,
mi olor,
y ese otro perfume
que nace de la piel
cuando se junta nuestros cuerpos.



Cierra los ojos.
Toca mi cara.
Tus dedos borraran la sombra,
no importa que sea de noche,
no importa que desconozcas
el rostro que tendré al amanecer.
Cada segundo puede ser toda la vida.



Mañana mi piel estará seca,
o deshecha en el aire,
o será un verde germinal,
un rojo efímero;
pero ahora las yemas de tus dedos
tienen toda la luz.



Perdono al porvenir.


Las trampas que he tendido
tiene la misma inocencia
del juego de la alquimia
para el hombre no existe otro destino
que el manantial inédito.


Toca mi rostro,
sálvalo en la memoria de tus manos.




Nota:

Los textos fueron extraídos de la antología poética “Cuando el cristal no reproduce el rostro”, del poeta cubano Waldo Leyva.  Antología ganadora de la IV edición del Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora. Libro editado por la Fundación Centro de estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg). 2da edición, 2012 Venezuela. Vídeo bajado del portal Youtube.com.