16 de octubre de 2012 | By: Leonardo García.

Los Cantos de Maldoror


“…Me propongo, sin estar conmovido, declamar a grandes voces
la seria y fría estrofa qué vais a oír”.


Isidore Lucien Ducasse
(1846-1870)

Diseño: Enrique Jiménez Corominas
Historietista e Ilustrador español.

Los Cantos
de Maldoror

(1869)


Canto I
(Fragmento)


Ruego al cielo que el lector, enardecido y momentáneamente feroz como lo que lee, halle, sin desorientarse, su abrupto y salvaje sendero por entre las desoladas ciénagas de estas páginas sombrías y llenas de veneno; pues, a menos que ponga en su lectura una lógica rigurosa y una tensión de espíritu igual, como mínimo, a su desconfianza, las emanaciones mortales de este libro embeberán su alma como azúcar en agua. No es bueno que todo el mundo lea las páginas que siguen; sólo algunos saborearán sin peligro ese fruto amargo. Por lo tanto, alma tímida, antes de adentrarte más por semejantes landas inexploradas, dirige hacia atrás tus pasos y no hacia delante. Escucha bien lo que te digo: dirige hacia atrás tus pasos y no hacia adelante, como la mirada de un hijo se aparta, respetuosamente, de la contemplación augusta de la faz materna; o, mejor, como el ángulo perdiéndose en el horizonte de las friolentas grullas tan meditabundas que, durante el invierno, vuela poderosamente a través del silencio, con todas las velas tendidas, hacia un punto preciso del horizonte de donde, súbitamente, brota un viento extraño y fuerte, precursor de la tormenta. La grulla más vieja, que forma por sí sola la vanguardia, al verlo, mueve su cabeza como una persona razonable y, en consecuencia, también su pico que hace restallar, y no está contenta (tampoco yo lo estaría en su lugar), mientras su viejo pescuezo, desprovisto de plumas y contemporáneo de tres generaciones de grullas, se agita en irritadas ondulaciones, presagio de la tempestad que se acerca cada vez más.




Cartas

París, 12 de marzo de 1870



Señor:


Permitid que me remonte un poco lejos. He hecho publicar una obra de poesías, en la casa Lacroix (B. Montmartre 15). Pero, una vez impresa, se negó a lanzarla, porque allí se pintaba la vida en colores demasiado amargos y el editor temía la acción de la justicia. Era algo en el género del Manfredo de Byron y el Conrad de Mickiewicz, pero mucho más terrible. La edición había costado 1.200francos, de los que yo había entregado ya 400. Pero todo se fue al diablo. Lo cual me hizo abrir los ojos. 


Nota:
 los textos fueron extraídos del libro “Los cantos de Maldoror”
Ediciones SED DE BELLEZA
(2006)




 Avenged Sevenfold
Nightmare