10 de octubre de 2014 | By: Leonardo García.

René Char

“Espera aún a que yo venga
A romper el frío que nos retiene”.

René Char

René char
(1907 – 1988)



Textos Poéticos


Consuelo


Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa
a dónde vaya en este roto tiempo. Ya no es mi amor: el
que quiera puede hablarle. Ya no se acuerda: ¿quién en
verdad le amó?

Mi amor busca su semejanza en la promesa de las
miradas. El espacio que recorre es mi fidelidad. Dibuja
la esperanza y en seguida la desprecia. Prevalece sin
tomar parte en ello.

Vivo en el fondo de él como un resto de felicidad.
Sin saberlo él, mi soledad es su tesoro. Es el gran meridiano
donde se inscribe su vuelo, mi libertad lo vacía.

Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa
a dónde vaya en este roto tiempo. Ya no es mi
amor: el que quiera puede hablarle. Ya no se acuerda:
¿quién en verdad le amó y le ilumina de lejos para que
no caiga?




Bebedora


Por qué seguir entregando las palabras del propio porvenir
ahora que toda palabra hacia lo alto es boca ladradora de
cohete, ahora que el corazón de cuanto respira es caída
hedionda?

Para que puedas exclamar en un soplo: "¿De dónde
vienes, bebedora, hermana con las uñas quemadas? ¿ Ya quién
satisfaces? Nunca hallaste albergue entre tus espigas. Mi guadaña
lo jura. No te denunciaré, yo te precedo."




IV


Mi amor es triste
Porque es fiel
No interpela el olvido de los demás
No cae de la boca como un diario del bolsillo
No es flexible en la angustia que en común se arremolina
No se aísla en las rompientes de la península simulando
pesimismo
Mi amor es triste
Pues está en la naturaleza turbada del amor ser triste
Como la luz es triste
La dicha triste
No has pasado libertad tus correas de arena.


En las alturas


Espera aún a que yo venga
A romper el frío que nos retiene.
Nube, en tu vida tan amenazada como la mía.
(Había un precipicio en nuestra casa.
Por eso hemos partido y nos hemos establecido aquí).



Desherencia


Antigua era la noche
Cuando la entreabrió el fuego.
Igualmente mi casa.


No se mata a la rosa
En las guerras del cielo.
Destierran a una lira.


Mi pena persistente
De una nube de nieve
Gana un lago de sangre.
La crueldad ama vivir.


Oh fuente que mentiste
A nuestros destinos gemelos,
Del lobo trazaré
Este único retrato pensativo.





René Char

2 de octubre de 2014 | By: Leonardo García.

Antonin Artaud

“Toda la incierta ciencia de los hombres no es superior al
conocimiento inmediato que puedo tener de mi ser. Soy el
único juez de lo que hay en mí”.


Antonin Artaud



Antonin Artaud
(1896 - 1948)




El Ombligo de los Limbos



POETA NEGRO


Poeta negro, te obsesiona
un seno de doncella
poeta amargo, la vida se agita
y arde la ciudad
y el cielo se diluye en agua,
y tu pluma punza el corazón de la vida.

Selva, selva, ojos irisados
sobre pináculos que se multiplican
hilos de tormenta, los poetas
montan caballos, montan perros.

Los ojos se enardecen, las lenguas giran
el cielo fluye hacia las fosas nasales
como una leche azul y nutritiva;
estoy atento a sus bocas
mujeres, rígidos corazones de vinagre.



*******


Allí donde tiemblan vitriolos vivientes
los poetas elevan sus manos,
el cielo ídolo sobre las mesas
se vuelve sobre sí mismo, y el fino sexo

empapa una lengua de hielo
en cada agujero, en cada lugar
que al avanzar el cielo deja libre.

El suelo está emparedado de almas
y de mujeres con un sexo hermoso
donde los minúsculos cadáveres
reflejan sus momias.




El Pesa Nervios


SEGUNDA CARTA CONYUGAL


Necesito a mi lado una mujer sencilla y equilibrada, y cuya
alma agitada y oscura no alimentara continuamente mi
desesperación. Los últimos tiempos te veía siempre con un
sentimiento de temor e incomodidad. Sé muy bien que tus
inquietudes por mí son a causa de tu amor, pero es tu alma
enferma y malformada como la mía la que exaspera esas
inquietudes y te corrompe la sangre. No quiero seguir viviendo
contigo bajo el miedo.

Agregaré que además necesito una mujer que sea mía
exclusivamente, y que pueda encontrar en todo momento en
mi casa. Estoy aturdido de soledad. Por la noche no puedo
regresar a un cuarto solo sin tener a mi alcance ninguna de las
comodidades de la vida. Me hace falta un hogar y lo necesito
enseguida, y una mujer que se ocupe de mí permanentemente,
incapaz como soy de ocuparme de nada, que se ocupe
de mí hasta de lo más insignificante. Una artista como tú tiene
su vida y no puede hacer otra cosa. Todo lo que te digo es de
una mezquindad atroz, pero es así. No es preciso siquiera que
esa mujer sea hermosa, tampoco quiero que tenga una
excesiva inteligencia, y menos aún que piense demasiado. Con
que se apegue a mí es suficiente.

Pienso que sabrás reconocer la enorme franqueza con que
te hablo y sabrás darme la siguiente prueba de tu
inteligencia: comprender muy bien que todo lo que te digo
no rebaja en nada la profunda ternura, y el indeclinable
sentimiento de amor que te tengo y seguiré teniendo
inalienablemente por ti, pero ese sentimiento no guarda
ninguna relación con el devenir corriente de la vida. La vida
es para vivirse. Son demasiadas las cosas que me unen a ti
para que te pida que lo nuestro se rompa; sólo te pido que
cambiemos nuestras relaciones, que cada uno se construya
una vida diferente, pero que no nos desunirá más.


Antoine Marie Joseph Artaud 


25 de septiembre de 2014 | By: Leonardo García.

Ramón Marcano

“…Refugiarme en sus brazos podridos
y ahora, en esta angustia maldita
de no poder ir    más allá.”

R.M.


Ramón Marcano

Ramón Marcano (Caracas, 1986). Egresado del Instituto Universitario de Tecnología de Administración Industrial (IUTA) Extensión Puerto la Cruz – Edo. Anzoátegui. Graduado en la especialidad de Informática (T.S.U.).



Textos Poéticos


PÁGINA DE SUCESOS



Paso el portal

y allí   me encuentro con seres grotescos

carnavalescos

que se engullen.

Seres realmente siniestros

de los cuales, a veces

temo escribir.   





Huella Indeleble


Las palabras fueron torturadas
hasta que perdieron su esencia
el verso entero eliminado.

Pero en una hoja blanca
un poco rota y sucia.
Aún entre borrones
quedaron las marcas de los trazos
de la pluma, que ella   utilizó.




PROSTITUTA


Dulce y ardiente traicionera
que te bañas en la charca del llanto
del miserable que te amó.

Tú que prometes  obscena
sutil y despiadada fuente de pasión
de viajeros, del infiel
del joven sediento de placer.

Apiádate de este cliente
que sin conocerte
Verterá en ti,
las amarguras,
que invaden   su ser.



ESPANTAPÁJAROS

(Fragmento)



Ecos que en un paisaje vacío
desolado, posiblemente olvidado
te hacen sentir mediante un sublime engaño
que no estás solo, que no te han abandonado.

Cuánto daría por el sonido
tormentoso y desesperanzador
del eco, me acompañara.
Pero no puedo gritar. No puedo hablar.

Vivir bajo la eterna soledad
y el desconsuelo del no poder andar.
Aferrado a este suelo.
Atado a este mísero lugar.

Cual alma rebosante de belleza
cautiva en mi mente, el sueño de libertad;
el parpadeo de moverme sólo un poco
y paso a paso, poder avanzar.

Heme aquí    ésta es mi morada
Esclavizado, a la humilde labor
de servirle de espanto
De cuidar   los huertos.
8 de julio de 2014 | By: Leonardo García.

Lao Tsé

TAO-TE-KING
Lao Tsé



58

Cuando los gobernantes terrenales rigen
en tranquilidad y armonía, las personas también son
tranquilas y pacíficas. Y ellas no buscan nada más
allá de este bienestar.

Por el contrario, cuando los gobernantes terrenales
actúan con excitación y agresividad, las personas
empiezan a sufrir. Entonces en lugar del bienestar,
sobrevienen las desgracias y calamidades. Y la
gente se pone a pensar, a buscar la salida, y algunos
la encuentran llegando a la no acción y sumergiéndose
en la Luz del Tao Infinito. A fin de cuentas, la
suerte y la felicidad nacen de la aflicción.
Como vemos, la felicidad y la infelicidad se engendran
una a la otra.

La persona sabia, en cambio, es siempre tranquila,
suave, cariñosa y justa. Ella no quiere tomar
nada de otros. Es desinteresada y no le hace daño a
nadie con nada. Es veraz y vive en armonía con Tao,
con la naturaleza y con todos los demás.
Es luminosa, mas no brilla.
26 de junio de 2014 | By: Leonardo García.

Gabriel Jiménez Emán

“… Mal oficio, sombra de sombra,
eres tú el veneno, yo lo bebo a diario…
No hay preguntas, ni gobiernos, ni malditos premios
para la tristeza…”


Gabriel Jiménez Emán
(Caracas, 1950)



Balada del Bohemio Místico
Antología Poética
(1973 - 2006)



Narraciones del Doble

(1973 - 1978)


Llueve, siempre llueve a esta hora


 y yo ahuyento los pájaros de mi alma.
A veces ardo, contemplo mi inacabable ardor
en medio de mí mismo, soy una isla en la que siempre estoy
de pie viendo pasar los alcatraces, las nubes, los pedazos.

Ahora todo se quiebra, sé que no podré verme. Tan sólo veo
mis pies, mis pies que son espejos de la arcilla, y el sol agazapado
detrás de las palmeras me enrojece los ojos.

Yo no sé por qué miro esta lluvia, por qué no llego a tiempo,
yo no sé. Ayer con mucho esfuerzo salía yo de mí cansado
corazón, estaba casi ciego, de veras mi cabeza no existía.

Hoy salí muy temprano para un viaje, fui a recibir a un viejo
amigo mío. Esperé haciendo lágrimas, llegó el tren y yo
miraba las ventanas.

Llegó mi amigo abriéndome los brazos. Me pareció que
andaba muy extraño, pero viéndolo bien      era yo mismo.

Llueve, siempre llueve a esta hora.



Materias de Sombra
(1972 - 1982)


Me salvaron tus ojos


Estaba perdido
caían mis canas como girasoles
tenazas de un extraño metal inmovilizaban mis miembros.

No continúo

Simplemente ya estaba en el borde
y a sabiendas de que eran inútiles todos los destinos
arrojé mi cabeza a la última fuente.

Tus ojos suspiraban en una jungla de aluminio.



El último día de ese mes


A Matilde Daviú


Había leído todo el último día de ese mes,
no cambiaba nada por nada,
comenzaba, no sé, a darme cuenta
de los días llenos de hojas sin tiempo
de las noches cerradas sobre el brillo
de un filo desempolvado de urgencias.

Para ese mes yo no tenía respuesta:
apenas una viruta de humo.


*******
Colección: Altazor / Monteávila - Venezuela



Vídeo / Gabriel Jiménez Emán



Leonardo García.
20 de junio de 2014 | By: Leonardo García.
2 de junio de 2014 | By: Leonardo García.

XI Festival Mundial de Poesía / Venezuela, 2014.

Desde el  13 al 18 de Junio, se iniciará en Caracas,
El XI Festival Mundial de Poesía / Venezuela, 2014;
por todo el Territorio Nacional. Esta vez los Homenajeados
serán, Tres Poetas: Edmundo Aray, Luis Alberto Crespo
y Luis Camilo Guevara.

La Letra y la Paz
Leonardo García.
2 de abril de 2014 | By: Leonardo García.

El Son de Guanire

Retorno como el héroe Griego “Odiseo” a su hogar «La Triple Sombra».
Esta vez, apartando por brevedad… La Poesía;
para desembarcar en el Puerto enigmático de la Música.



 El Son de Guanire
/ Venezuela - Anzoátegui /


Líder Vocalista
Héctor Sánchez

18 de septiembre de 2013 | By: Leonardo García.

César Vallejo

“Así pasa la vida, como raro espejismo.
Van al pie de Brahacmánicos elefantes reales,
y al sórdido abejeo de un hervor mercurial…”


César Vallejo
(1892 - 1938)


Los Heraldos Negros


La Copa Negra


La noche es una copa de mal. Un silbo agudo
del guardia la atraviesa, cual vibrante alfiler.
Oye, tú, mujerzuela, ¿cómo, si ya te fuiste,
la onda aún es negra y me hace aún arder?

La tierra tiene borde de féretro en la sombra.
Oye, tú, mujerzuela, no vayas a volver.

Mi carne nada, nada
en la copa de sombra que me hace aún doler;
mi carne nada en ella,
como en un pantanoso corazón de mujer.

Ascua astral… He sentido
secos roces de arcilla
sobre mi loto diáfano caer
Ah, mujer! Por ti existe
la carne hecha de instinto. Ah, mujer!

Por eso  ¡oh, negro cáliz!  aun cuando ya te fuiste,
me ahogo con el polvo,
y piafan en mis carnes más ganas de beber!



Bajo los Álamos


Para José Garrido



Cual hieráticos bardos prisioneros,
los álamos de sangre se han dormido.
Rumian arias de yerba al sol caído,
las greyes de de Belén en los oteros.

El anciano pastor, a los postreros
martirios de la luz, estremecido,
en sus pascuales ojos ha cogido
una casta manada de luceros.

Labrado en orfandad baja el instante
con rumores de entierro, al campo orante
y se otoñan de sombra las esquilas.

Supervive el azul urdido en hierro,
y en él, amortajadas las pupilas,
traza su aullido pastoral un perro.



La voz del espejo


Así pasa la vida, como raro espejismo.
¡La rosa azul que alumbra y da el ser al cardo!
Junto al dogma del fardo
matador, el sofisma del Bien y la Razón!

Se ha cogido, al acaso, lo que rozó la mano;
los perfumes volaron, y entre ellos se ha sentido
el moho que a mitad de la ruta ha crecido
en el manzano seco de la muerta Ilusión.

Así pasa la vida,
con cánticos aleves de agostador bacante.
Yo voy todo azorado, adelante… adelante,
rezongando mi marcha funeral.

Van al pie de Brahacmánicos elefantes reales,
y al sórdido abejeo de un hervor mercurial,
parejas que alzan brindis esculpidos en roca,
y olvidados crepúsculos una cruz en la boca.



Los Heraldos Negros


Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si antes ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de Bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos mandan la muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el destino blasfema.
¡Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llaman una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!


César Vallejo / Documental


10 de septiembre de 2013 | By: Leonardo García.

Pablo Neruda

“…No, no tuve tiempo,
ni enseñanza:
guardé las manos limpias
del cadáver urbano”.


Pablo Neruda
(1904 - 1973)



Las Manos del Día

II
El Vacío



Y cómo se hace el Mar?
Yo no hice el mar:
lo encontré con sus salvajes
Oficinas,
lo hallé dispuesto a todo,
crepitante,
pacifico,
atlántico de plomo,
mediterráneo
teñido de anilina,
todo era blanco y hondo,
hirviente y permanente,
tenía olas, ovarios,
naves muertas,
latía
su organismo.

Lo medí entre las rocas
de la tierra asombrada
y dije, no lo hice,
no lo hice yo, ni nadie:
en ese nadie soy
un sirviente inservible,
como un molusco roto
por los dientes del mar.
No hice la sal dispersa
ni el viento coronado
por la racha que rompe la blancura
no, no hice la luz del agua ni el beso que estremece
la nave con sus labios de batalla,
ni las demoliciones de arena,
ni el movimiento que envolvió en silencio
a las ballenas y sus procreaciones.

Yo fui alejado
de estos infinitos:
ni un solo dedo de mis semejantes
tembló en el agua urgiendo la existencia
y vine a ser testigo
de la más tempestuosa soledad
sin más que ojos vacíos
que se llenaron de olas
Y que se cerrarán
en el vacío.



IV
Las Manos Negativa


Cuándo me vio ninguno
cortando tallos, aventando el trigo?
Quién soy, si no hice nada?
Cualquiera, hijo de Juan,
tocó caer algo
que entró como la llave
entra en la cerradura
y la tierra se abrió de par en par.

Yo no, no tuve tiempo,
ni enseñanza:
guardé las manos limpias
del cadáver urbano,
me despreció la grasa de las ruedas,
el barro inseparable de las costumbres
    claras
se fue a habitar sin mí las provincias
     silvestres:
la agricultura nunca se ocupó de mis libros
y sin tener qué hacer, perdido en las bodegas,
reconcentré mis pobres preocupaciones
hasta que no viví sino en las despedidas.

Adiós dije al aceite, sin conocer la oliva,
y al tonel, un milagro de la naturaleza,
dije también adiós porque no comprendía
cómo se hicieron tantas cosas sobre la tierra
sin el consentimiento de mis manos inútiles.



II
El Culpable


Me declaro culpable de no haber
hecho, con estas manos que me dieron,
una escoba.

Por qué no hice una escoba?

Por qué me dieron manos?

Para qué me sirvieron
si sólo vi el rumor del cereal,
si sólo tuve oídos para el viento
y no recogí el hilo
de la escoba,
verde aún en la tierra,
y no puse a secar los tallos tiernos
y no los pude unir
en un haz áureo
y no junté una caña de madera
a la falda amarilla
hasta dar una escoba a los caminos?

Así fue:
No sé cómo
se me pasó la vida
sin aprender, sin ver,
sin recoger y unir
Los elementos.

En esta hora no niego
que tuve tiempo,
tiempo,
pero no tuve manos
y así, cómo podía
aspirar con razón a la grandeza
si nunca fui capaz
hacer
una escoba,
una sola,
una?


Pablo Neruda / Documental


5 de septiembre de 2013 | By: Leonardo García.

Ludovico Silva

Empeñado en mi humanidad
como un obrero
trabajo sobre el yunque
duro, en puños de hierro, en soplete diabólico”.


Ludovico Silva
(1937 - 1988)


Del Libro:
TENEBRA


Entre Dios y el Demonio



Lo Importante


Más difícil que saber sobre las cosas vivas
es aprender hacia dónde va la vida.
¿Adónde irá a parar este amasijo volcánico
esta hervidumbre de cosas que están siendo
y que parece dejan de ser cada solsticio
cuando en aguas del mar calla la luna?
No me importa saber
si esos brazos que están llegando al mar
son de agua, lava, huesos o martirio;
lo importante es saber hacia dónde va la vida.
Todo lo que seamos
y cualquiera que sea nuestra porción de gloria
cabe en la mano enorme del futuro.

Mas si yo crezco a diario
con ramas en el tiempo sumergidas,
¿cómo no amar el agua y sus lentas criaturas,
sus monstruos incesantes, el lomo zodiacal de los meses,
la divertida celeridad de los días,
y los hombres, los hombres,
ese intenso milagro que nunca llega al mar?

Lo importante es saber hacia dónde
y no se puede viajar hacia dónde
si agua, lava, huesos o tristeza
no saben desde cuándo.




Palabras


Las palabras
giran
enloquecidas
anillos de esmeralda
cráneos de piedra
dolor.

Un círculo de fuego es algo
que gira en la conciencia.
un círculo de sangre
es un ojo que vive de la muerte.
Un círculo de oro es lo que brilla
en la mirada de Minerva.

Un círculo de hueso es un vocablo
dentro del gran poema de la Tierra.
¡Girar hasta la muerte,
interminablemente
como una duda en la memoria,
como un místico terremoto!

Veo una tempestad
y el cielo lleno
de demonios.




/ Ludovico Silva /